Interés General - José C. Paz

El Padre Gustavo Manrique: “Percibo la falta de trabajo, y el hambre, aunque está más contenida”

Martes, 15 de Septiembre de 2020

El Padre Manrique habló esta mañana en FM Contemporanea 98.9 y destacó la asistencia a quienes están más necesitados en el contexto de pandemia. “No existe un termómetro como para poder medir la necesidad de la gente”.

El Padre Gustavo Manrique, conversó esta mañana con FM Contemporanea en el programa "A Primera Hora", que se emite de lunes a viernes de 6 a 9 hs con la conducción del periodista Alejo Mocciola Puebla, en el que repasaron las necesidades que tienen las zonas que recorre el Padre en bicicleta, por las calles de José C. Paz y San Miguel.

-Alejo Mocciola Puebla: Si no tomamos conciencia del ejercito invisible, si no fuera por los médicos, las enfermeras, por los sacerdotes, por los rabinos, por los protestantes que deben aconsejar a la sociedad estamos medio perdidos, la gente es muy desobediente. Quien mejor que el Padre Gustavo para contarnos sobre los vecinos de esos vecindarios que el Padre visita todos los días.

-Padre Gustavo: Desde que comenzó el 19 de marzo, hemos tratado de estar cerca de la gente acompañando con los debidos cuidados. Teniendo conciencia de que todos necesitan del otro. No estamos hechos para el aislamiento, no estamos hechos para el distanciamiento y tenemos que vivir con esto, pero también es peligroso que se convierta en encierro. Creo que el aislamiento es necesario y no hay otra que el distanciamiento social porque no hay vacuna ni medios sanitarios para atender correctamente. Pero no tenemos que caer en el encierro.

-A: Puedo estar de acuerdo, pero no hay otra cura.

-G: Al hablar de encierro no estoy diciendo que tenemos que salir, sino que este sería el desafío, porque tenemos que tener el aislamiento preventivo y obligatorio. Es lo que nosotros de la iglesia católica hemos comprendido perfectamente de este llamado a la salud pública y hemos tenido las puertas del templo cerrado. Yo como sacerdote, y alguien más que nos acompaña, nos acercamos para asistir, acompañar y rezar con alguien. No quiero confundir el aislamiento con el encierro y el distanciamiento. Uno puede andar por todos lados, pero estar encerrado, eso se dice cuando uno está, egoísta, encriptado, y no mira al otro. Esa persona, podemos pensar que está libre, pero está encerrada. Entonces lo que no se tiene que generar es una cultura del encierro, de vivir encerrados. En una imagen a nosotros nos encanta saludarnos con un abrazo con un beso, un golpe de manos y hoy no podemos. Y apareció el codazo o el puñetazo y yo digo, que no se convierta en costumbre el codazo o el puñetazo, porque uno lo que hace con un codazo es sacarse de encima al otro. Entonces yo digo, mostremos el corazón, no te puedo abrazar no te puedo besar, no puedo estar cerca tuyo pero mostremos el corazón.

-A: Los días que van a venir después de la vacuna me da la impresión que también van a ser delicados, vamos a entrar en otro sistema de vida.

-G: Ese es un desafío que tenemos como sociedad y que tienen también nuestros dirigentes en la estampida que se va a crear cuando se vuelva a la nueva normalidad y tengamos que aprender a poner lo esencial donde realmente va. Esta pandemia es impredecible, hay que ver cómo vamos a la situación, muchas caretas, muchos decorados que estaban atados con alambre y entonces empiezan a ver en los cimientos de la mente que estamos, es un poco lo que nos puede asustar. Pero para los cimientos que no son tan sólidos hay que ponerlos en serio.

-A: Usted que responde cada vecindario, ve gente sin trabajo, con hambre. ¿Qué está haciendo el padre Gustavo por esa gente?

-G: Estamos tratando de brindar una asistencia a quienes sabemos que están más necesitados. Y, es difícil porque no existe un termómetro como para poder medir la necesidad de la gente, porque pasa muchas veces con muchas variables. Lo que yo he percibido es la falta de trabajo, y el hambre también aunque está más contenida desde todos los programas, desde el estado nacional, provincial y municipal que están llevando adelante. Yo creo que lo que hoy se ha visto más afectados es ese trabajador que tenía una despensa un quiosco, una defensa estable que a lo mejor no era un trabajo formal pero era un ingreso seguro para la familia y todo eso se ha caído. Entonces, hoy el piso se fue más abajo de la necesidad, a veces he tenido la necesidad de asistir a una familia que uno dice tiene “motón”, un autito y no necesariamente un carro, pero por ahí el que tiene un autito está peor que el que tiene un carro por la situación que se vive. Es muy difícil la medición de toda esta pandemia, nos vamos a deber un análisis porque hemos asistido con bolsas de alimento, psicológicamente, pero ahora viene el desafío de volver a construir porque la red social es cada vez más fina y se desintegra más.

-A: ¿De dónde usted recibe esos alimentos para distribuir en los vecindarios que usted recorre?

-G: De la campaña de la que pudimos recaudar más es de Caritas con bolsas de alimento que ha sido muy importante, después del recurso de la misma comunidad. Más allá que en José C. Paz hay barrios muy humildes, como en Sol y Verde, Frino, San Martín, Urquiza, Lamas, barrios que son muy humildes pero hasta la gente más necesitada se ha solidarizado. Nosotros tenemos diversas comunidades en José c paz. Y entre las mismas comunidades han visto a quien le faltaba algo y han puesto algo. Nos estamos ayudando los unos a los otros, se generó un circuito de solidaridad que es horizontal en este momento. No estoy en este momento a favor de las ollas populares sino solidarias. Pero donde comen dos comen tres, y donde comen cinco comen diez, entonces lo que ha hecho la gente es ayudarse entre vecinos sin necesidad de juntarse. La solidaridad a crecido de manera horizontal.

-A: ¿Qué ve el padre Gustavo que va a ocurrir con la Argentina?

-G: Apuesto, sueño, con que seamos capaces de evitar lo que los últimos años se ha llamado la grieta. Hemos puesto un distanciamiento ideológico, pragmático en función de intereses que no hacen a nuestra sociedad. A lo mejor todo esto nos haga recapacitar que si no somos hermanos entre nosotros no podemos trabajar juntos. Somos habitantes, vivimos acá, pero no somos sólo ciudadanos, nos cuesta esa dimensión psíquica. A pesar del pelaje que uno tenga, el modo de pensar seamos capaces de reflexionar, escuchar al otro, construir caminos juntos.

-A: No creo en el anti y acá hay tanto odio que parece que no queremos la vida.

-G: En la genética de los argentinos parece que nos gusta pelearnos entre nosotros, queremos ser amigos de todo el mundo pero entre nosotros no somos capaces de mirarnos a los ojos y eso hay que superarlo, es un paso fundamental. A mí no me pueden identificar ni con uno ni con otro, yo trabajo para la gente, trabajo por mi fé en la iglesia y podemos dejar esos resentimientos de lado.