Según el último parte médico difundido por el Hospital Municipal de Pinamar, al pequeño se le realizará un procedimiento “para retirar el packing hepático y efectuar el cierre abdominal”.
Bettiana, abuela del niño, contó en diálogo con Noticias Argentinas que su nieto “pasó una noche estable” y que “ya le hicieron la tomografía”, por lo que ya está en condiciones de realizarse el traslado.
Otra buena noticia en su pronóstico, explicó la familia, es que desde este miércoles el pequeño “no requiere medicación para sostener la presión arterial”.
Sin embargo, las autoridades sostienen que su estado todavía es delicado y que continúa manteniéndose bajo monitoreo permanente del equipo de Terapia Intensiva.
Juan José, uno de los médicos que atendió al niño en el momento del accidente, recordó: “Vimos el amontonamiento de gente, la policía nos decía que circulemos y logré ver, entre las piernas de los efectivos, a los bomberos que sostenían al niño en el suelo. Volvimos a la escena, vimos que estaba totalmente en shock, estaba pálido, con los labios y dedos morados con movimientos respiratorios poco eficientes”.
“Cada minuto que no respiraba y sangraba era un potencial daño para el resto de los órganos o el cerebro”, agregó el profesional, mientras que su colega acotó: “Fue desesperante ver a una criatura totalmente inconsciente en la arena, donde no tenía con qué asistirlo. Estaban los bomberos que esperaban mis indicaciones. La frecuencia del corazón bajaba, necesitaba oxígeno y suero”.
En ese momento, siguió la pediatra, “empecé con las maniobras de reanimación porque hizo un paro cardiorrespiratorio en el lugar, en el momento en que masajeamos llegó la ambulancia con todo colocado para que lo podamos asistir. En momentos críticos llegó una segunda ambulancia con la Unidad de Terapia Intensiva Móvil y lo pudimos ventilar con el tubo endotraqueal”.