El movimiento del suelo estuvo acompañado por un corte repentino del suministro eléctrico, que dejó a los vecinos a oscuras mientras el terreno continuaba cediendo. En pocas horas, Bomberos, Defensa Civil y personal municipal intervinieron para ordenar la evacuación preventiva ante el riesgo de derrumbes y colapsos estructurales.
Según relataron los propios damnificados, varias viviendas sufrieron daños estructurales severos, con grietas profundas en paredes y pisos, derrumbes parciales y hundimiento de cimientos. En algunos casos, las casas quedaron directamente inhabitables, lo que forzó la salida inmediata de sus ocupantes.
construcciones presentaron colapso de muros y techos, lo que incrementó el riesgo para quienes permanecían en el lugar. Ante ese escenario, las fuerzas de emergencia dispusieron la evacuación preventiva y ordenada del sector.
En una primera instancia, varias familias fueron trasladadas al Club Talleres, que funcionó como punto de reunión y contención. Posteriormente, el municipio habilitó el Hotel Deportivo como espacio de alojamiento temporal, con el objetivo de garantizar condiciones mínimas de resguardo mientras continúan las evaluaciones técnicas.
Es un suelo de origen marino, históricamente inestable, afectado por una falla natural que se extiende a lo largo de más de 1.300 metros, desde la zona de Médanos hasta El Marquesado. De acuerdo con los relevamientos técnicos, el deslizamiento podría continuar durante semanas, hasta que el terreno alcance un nuevo punto de equilibrio.
El intendente Othar Macharashvili se puso al frente del operativo y activó un esquema de monitoreo conjunto con organismos técnicos y empresas de servicios. Participan del seguimiento el SEGEMAR, Camuzzi, la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) y la Universidad Nacional de la Patagonia, con equipos interdisciplinarios que realizan evaluaciones casa por casa para determinar el nivel de afectación y el riesgo en cada vivienda.
El desplazamiento del macizo también impactó sobre infraestructuras clave, con daños en cañerías de gas y agua, lo que incrementó el peligro en el área comprometida. Frente a este panorama, se desplegó un operativo policial de seguridad para custodiar las propiedades evacuadas y prevenir hechos delictivos, una preocupación expresada por algunos vecinos que se resistían a abandonar sus hogares.