El presidente Javier Milei participó este jueves de la firma del acta fundacional del denominado «Consejo de la Paz» impulsado por su par de Estados Unidos, Donald Trump, y destinado supuestamente a conseguir acuerdos para frenar los conflictos en zonas de guerra.
Según se informó de manera oficial, el consejo se centrará primero en solucionar la situación en la Franja de Gaza y luego trabajar para mitigar y detener las acciones terroristas a nivel global, y funcionará como una alternativa de la ONU, organismo con el que Trump mantiene un fuerte enfrentamiento.
La gran pregunta es si la Argentina aportará la «contribución» de 1.000 millones de dólares que el presidente de Estados Unidos pretendería que ponga cada país integrante para asegurarse la pertenencia por al menos tres años al nuevo «invento» de Trump. Esa pretensión del mandatario republicano no es oficial, sino que trascendió en un borrador de lo que sería el estatuto fundacional del organismo publicado en los últimos días por varios medios internacionales.
El Consejo de Paz todavía es una gran incertidumbre, como casi todo lo que hace el presidente de los Estados Unidos. De los 60 países a los Trump invitó a participar, solo aceptaron 20: Argentina, Armenia. Azerbaiyán, Bahréin, Bielorrusia, Egipto, Hungría, Kazajstán, Kosovo, Marruecos, Pakistán, Qatar, Arabia Saudita, Turquía, Indonesia, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán, Vietnam, Israel y Rusia.
Los países europeos ven con desconfianza la iniciativa. De hecho, rechazaron el convite Francia, Noruega, Suecia y Eslovenia, y los demás, encabezados por el Reino Unido, Alemania e Italia, aun no emitieron su decisión oficial. El mismo camino de silencio por el momento siguió China