miércoles 18 de febrero de 2026 - Edición Nº1037

Interés General | 17 feb 2026

Cine

Murió Juan Carlos Desanzo, figura clave del cine argentino

Realizador, guionista y director de fotografía Desanzo dejó títulos clave como "En retirada", "El desquite", "Eva Perón", "El Polaquito", "La búsqueda", "Al filo de la ley" y su trabajo detrás de cámara en "La hora de los hornos", entre otros.


Desanzo fue uno de esos nombres que atravesaron varias etapas de la producción local, desde el cine político de los años ’60 y ’70 hasta las ficciones más industriales de las décadas siguientes, sin quedar del todo encasillado en ninguna.

Antes de dirigir sus propias películas, su marca estuvo en la imagen. Como director de fotografía participó en títulos fundamentales como La hora de los hornosJuan Moreira y La tregua. Ese recorrido no fue un simple antecedente técnico: moldeó su forma de entender el cine. En Desanzo siempre hubo una conciencia muy fuerte de la puesta en escena y del encuadre, incluso cuando sus películas como director se movían dentro de formatos más clásicos o narrativos.

Su debut como realizador llegó en los años 80, en plena transición democrática. En retirada fue una de las primeras ficciones que abordaron de manera directa las huellas de la dictadura en la vida cotidiana. Sin subrayados grandilocuentes, la película trabajaba el clima de sospecha y paranoia con una puesta sobria, más interesada en la tensión dramática que en el discurso explícito. Allí ya se veía una constante en su obra: el interés por los pliegues morales de los personajes antes que por la bajada de línea.

En los 90, Desanzo alternó entre el thriller, el drama político y el cine más cercano al gran público. El punto más visible de esa etapa fue Eva Perón, una aproximación a la figura mítica desde un registro íntimo y concentrado. Lejos del biopic espectacular, la película apostaba por una reconstrucción austera, centrada en los últimos días de Eva y en la dimensión política de su cuerpo enfermo. La decisión de correrse del relato épico tradicional generó debates, pero también confirmó su voluntad de no filmar desde el lugar obvio.

Desanzo y El Polaquito

Quizás su obra más recordada por las nuevas generaciones sea El Polaquito. Allí Desanzo se acercó a la marginalidad urbana a través de la historia de un chico que sueña con cantar tango. El cruce entre tradición musical y realidad social le permitió construir una película áspera pero sensible, donde el melodrama convive con una mirada cruda sobre la infancia vulnerada. La ciudad, filmada con una textura casi documental, vuelve a mostrar la importancia de su formación como director de fotografía: la atmósfera no es decorativa, es narrativa.

Desanzo fue un profesional sólido que sostuvo durante décadas una idea de cine narrativo con anclaje en la realidad argentina.

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