Organizaciones feministas, sociales, políticas y sindicales se movilizaron en distintas ciudades del país en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora para reclamar por igualdad, denunciar la violencia machista y defender derechos conquistados. En Buenos Aires, la movilización principal se realizó entre el Congreso y la Plaza de Mayo y un grupo de manifestantes se acercó al departamento de Cristina Fernández de Kirchner, quien salió a saludar desde el balcón.
La marcha principal en la Ciudad de Buenos Aires comenzó alrededor de las 16.30 con una concentración frente al Congreso Nacional y culminó en Plaza de Mayo. La jornada se replicó en distintas provincias, con movilizaciones en ciudades como Tucumán, Paraná y Mar del Plata, entre otras.
Durante la jornada se volvieron a poner sobre la mesa reclamos históricos del movimiento feminista, como la lucha contra los femicidios, la reducción de la brecha salarial y la defensa de derechos conquistados en los últimos años. Según el observatorio MuMaLá, en Argentina se registra un femicidio cada 39 horas.

En ese contexto, un grupo de manifestantes con banderas de La Cámpora se trasladó hasta el departamento de Cristina Kirchner en el barrio porteño de Constitución, donde la ex presidenta cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad. Desde allí, la ex mandataria salió al balcón para saludar a quienes se habían acercado.
La convocatoria al paro y la marcha se proudjo en un contexto de fuerte confrontación entre los movimientos feministas y el gobierno de Javier Milei. Durante el 8 de marzo, la administración libertaria difundió un mensaje oficial que cuestionó las políticas de género y calificó a esas iniciativas como una "estafa", al tiempo que criticó la creación del Ministerio de las Mujeres durante la gestión anterior.
El video difundido desde la cuenta oficial de la Casa Rosada en redes sociales generó el rechazo de organizaciones feministas, que denunciaron agravios y la difusión de datos falsos sobre la situación de las mujeres y diversidades en Argentina. Para los colectivos convocantes, este tipo de mensajes se inscribe en una política más amplia de desmantelamiento de programas estatales vinculados con la prevención de la violencia de género y la asistencia a víctimas.
Uno de los ejes centrales del paro del 9M es la denuncia del impacto del ajuste económico sobre mujeres y disidencias. Según organizaciones feministas, la reducción de políticas públicas y el recorte de recursos destinados a programas de asistencia dejaron a muchas personas en una situación de mayor vulnerabilidad.
Datos de observatorios especializados señalan que en 2025 se registraron 262 víctimas fatales por violencia de género en Argentina, lo que representa un aumento respecto del año anterior. El observatorio Ahora Que Sí Nos Ven indicó que durante los primeros meses de ese año se produjo un femicidio cada 36 horas, mientras que La Casa del Encuentro sostiene que el promedio se mantiene en cinco femicidios por semana.