jueves 12 de marzo de 2026 - Edición Nº1059

Política | 12 mar 2026

Opinión

Sobre las funciones de un Jefe de Gabinete en el orden municipal

20:48 |..."lo que quiero expresar con claridad es la contradicción, y el absurdo de las funciones de un Jefe de Gabinete en el ámbito Municipal".


Por: Nicolás Lizarraga

Nuestro idioma es tan rico, tan vasto que muchas veces nos confunde y nos aleja de la realidad.

Desde los griegos hasta acá hemos creado diferentes formas idiomáticas cuando queremos expresar en forma irónica algún pensamiento profundo tratando de no herir la susceptibilidad del público lector.

Por ejemplo, un oximoron es una figura retórica que combina dos palabras con significados opuestos o contradictorios en una misma estructura sintáctica (generalmente un sustantivo y un adjetivo) para crear un nuevo sentido, a menudo poético, irónico o paradójico. Esta unión genera una contradicción lógica que busca destacar una idea, profundizar en el mensaje o añadir matices creativos.

Decimos en forma de poesía o de ironía “silencio atronador” o “fuego helado” o al decir del poeta Quevedo “el amor es hielo abrasador”, todo ello para resaltar por el absurdo o intensificar una descripción.

Por el contrario, un pleonasmo como antítesis de oxímoron utiliza palabras con significados iguales para resaltar por redundancia un concepto. El ejemplo más común es decir “subir para arriba” (como recalcaba siempre el Gral. Perón cuando decía “cipayos vernáculos” para nombrar a los traidores de turno, tan presentes en nuestra época). Remarco para el lector desprevenido que cipayo era aquel soldado que siendo natural y de origen indio cuando el Reino Unido de la Gran Bretaña tenia como colonia a lo que hoy es la republica de la India y actuaba como represor de su propio pueblo. Y vernáculo refiere al natural de un territorio. Por tal era como resaltar y decir dos veces Traidor. No se concibe un cipayo que no sea vernáculo.

Nuestro querido lector se preguntará a estas alturas si esta es una clase de literatura o gramática liviana, y dirá que tiene que ver con la respuesta a cuál es mi opinión sobre las verdaderas funciones de un Jefe de Gabinete Municipal.

Para decirlo en idioma mundano, tal vez soez, diría el lector, como dicen en el campo: le preguntamos por “los testículos del chancho, y nos contestó describiendo los pedales de la bicicleta”..(sic)..

Fuera del chascarrillo lo que quiero expresar con claridad es la contradicción, y el absurdo de las funciones de un Jefe de Gabinete en el ámbito Municipal.

Para anclar esto en nuestra historia debemos recordar el Pacto de Olivos, donde el Ex Presidente Menen y el Ex Presidente Alfonsín sellaron un acuerdo que culminó con la Reforma Constitucional de 1994. En esta reforma aparece la figura del Jefe de Gabinete o Jefe de Ministros o Primer Ministro, parafraseando la forma de gobierno de la Social Democracia Europea y tratando de limitar el principio extremo del Presidencialismo de nuestra vieja Constitución. La idea no era mala, e introducía esta nueva figura como Jefe del Gobierno, con una dependencia funcional de control en el Parlamento, quien al igual que los gobiernos parlamentarios podían removerlo si su función no generaba el consenso y/o las alianzas parlamentarias mínimas y suficientes para gobernar, o que a entender del Congreso de la Nación no se estuviera cumpliendo con el mandato del pueblo y/o la acción de gobierno hubiera tomado rumbos equívocos. Promovía un liderazgo participativo quitando el poder absolutista de factótum que caracterizaba al régimen presidencialista a la par de solucionar las crisis recurrentes de todo gobierno, eventualmente cambiar como en los regímenes europeos al Primer Ministro o Jefe de Gabinete con un nuevo voto de confianza o un llamado a elecciones anticipadas.

Este modelo en la práctica nunca funcionó y los Jefe de Gabinete ni siquiera concurren a rendir cuentas al Parlamento,  y la gestión presidencial continúo con las características históricas, otorgando al Presidente de turno el toral de los poderes para gobernar y transformar al Jefe de Gabinete en un “fusible” ante las crisis o un elemento de asesoramiento y consulta (en la practica un staff, es decir un funcionario de soporte o técnico, ofreciendo asesoramiento y gestión.) delegando una serie de funciones o acciones ejecutivas, pero de peso relativo a la hora de gobernar, ocupación que siempre continúo en manos del Presidente.

Como ocurre habitualmente esta figura se traslado tanto a la estructura funcional de los gobiernos de provincia, como a los municipios. 

Cabe recordar aquí que conforme las normas legales que rigen en los municipios el organigrama clásico solo contaba con un Secretario de Gobierno (principal responsable junto al Intendente de la gestión municipal) y no mas de dos o tres Secretarías como las de Salud, Obras y Servicios Públicos y Bienestar Social de las cuales dependen el resto de las funciones como Direcciones Generales o Direcciones. Por su parte la Ley Orgánica de los Municipios en la Provincia de Buenos Aires designa como Funcionarios de Ley a: El Contador Municipal, El Tesorero y el Jefe de Compras, todos ellos únicos responsables ante los organismos de control y auditoría (Honorable Tribunal de Cuentas).

Por lo expuesto, si bien los Concejos Deliberantes han aprobado a propuestas de los Departamentos Ejecutivos organigramas funcionales que incluyen las llamadas Jefaturas de Gabinete y le han asignado funciones, atribuciones, responsabilidades y obligaciones, en la práctica el régimen municipal mantiene las formas, los usos y costumbres del poder en manos del Intendente quien delega y también puede avocarse en las decisiones de sus subordinados e intervenir, cambiar, trocar o revocar actos o disposiciones.

Son funciones clásicas de los Jefes de Gabinete Municipales coordinar la gestión del gobierno local, sirviendo de nexo directo entre el intendente y las distintas secretarías. Articular políticas públicas, ordenar la gestión administrativa, supervisar el mantenimiento urbano (limpieza, alumbrado, corralones) y ejecutar acciones de 

comunicación institucional para garantizar el cumplimiento del plan de gobierno. 

Max Weber definió la burocracia como la forma más racional y eficiente de organización, basada en normas explícitas, jerarquía clara y competencia técnica. Concebida para gestionar organizaciones complejas, caracterizada por la impersonalidad, división del trabajo y meritocracia, buscando la máxima precisión y previsibilidad.

En el caso que nos ocupa, es mi parecer que la creación de las Jefaturas de Gabinete en el ámbito Municipal responden más a una necesidad de incorporar algún funcionario que necesita del sustento de un sueldo municipal que a una necesidad real en la funcionalidad del Ente Administrador o a cumplir con alguna promesa de campaña.

Por lo expuesto, es mi humilde opinión, -esperando que nadie se ofenda-, expresando a titulo casi risueño, pero no exento de mi visión práctica sobre las verdaderas funciones de un Jefe de Gabinete en el ámbito Municipal, diciendo que:

No sé si estas funciones son un oxímoron, es decir una contradicción en sí misma, o un pleonasmo, esto es una reafirmación que se reitera: INUTIL-INUTIL.

Todo esto me recuerda aquella vieja canción que solíamos cantar cuando niños sobre el “Arroz con Leche” que decía en su coro pegadizo “me quiero casar con una Señorita de San Nicolás, que sepa tejer, que sepa bordar, y que sepa abrir la puerta para ir a jugar “. Los Jefes de Gabinete Municipales pueden ser Señoritas o Señoritos, no importa el sexo, lo que realmente importante es que SEPAN ABRIR LA PUERTA PARA IR A JUGAR¡!!!!

 

 

Nicolás Lizarraga

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