miércoles 12 de junio de 2024 - Edición Nº421

Interés General | 30 may 2024

QEPD

Murió Nora Cortiñas, cofundadora de Madres de Plaza de mayo

La titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y vecina de Castelar tenía 94 años y estaba internada en terapia intensiva luego de ser operada de una hernia.


 El 9 de mayo "Norita" avisó que no iría a la Plaza de Mayo para plegarse al paro general de las centrales obreras. Su última vez en ese lugar había sido una semana antes, el 24 de marzo pasado, cuando marchó en silla de ruedas para conmemorar un nuevo aniversario de la Dictadura Cívico-Militar de 1976 en el Día de la Memoria, Verdad y Justicia, en reclamo por su hijo Carlos Gustavo Cortiñas, desaparecido desde el 15 de abril de 1977.

Estuvo en la Feria del Libro en un homenaje a la periodista María Seoane. Después fue intervenida quirúrgicamente en el Hospital de Morón y permaneció en terapia intensiva. 

“Su especial sensibilidad y su ideario indiscutido en defensa de las y los que menos tienen hizo que se ganara el respeto y cariño incondicional de los pueblos”, señala el comunicado. “En tal sentido, queremos transmitirles que Nora estuvo acompañada y sostenida por el amor de su familia hasta el último momento y agradecemos todas las expresiones de reconocimiento y afecto que ella recibió a lo largo de su vida, y que a nosotros nos abrazaron amorosamente en estos días tan difíciles”.

“Profundamente preocupada en estos tiempos por la grave situación que atraviesa nuestro país y dispuesta siempre a estar presente allí donde hubiera una injusticia, Norita luchó hasta último momento por la construcción de una sociedad más justa. Nos queda el orgullo de haber compartido su vida, su impronta y su enseñanza que dejarán en su familia y en la sociedad una huella imborrable”, añade.

A partir de la desaparición de su hijo, Nora Cortiñas comienza su búsqueda incansable. Es co-fundadora de Madres de Plaza de Mayo y de la Asociación Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. Desde un principio, tomó consciencia de la importancia de la lucha colectiva.

Nació en Buenos Aires el 22 de marzo de 1930 como Nora Morales de Cortiñas. Se casó muy joven con Carlos Cortiñas y tuvo dos hijos: Carlos Gustavo y Marcelo Horacio. En ese entonces, se ocupaba de las tareas del hogar y era profesora de alta costura.

Su vida cambió drásticamente cuando secuestraron a su hijo. “Perder un hijo es siempre una tragedia, pero hay que elaborarlo para no quedar prendida en ese laberinto y poder ayudar a quienes están en la misma situación. La soledad nunca es buena receta si se quiere saber la verdad”, señaló.

En 1980, las Madres empezaron a usar el pañuelo blanco en la cabeza con el nombre y el apellido del familiar desaparecido bordado. Surgió como una forma de reconocerse entre ellas en una peregrinación a la Basílica de Luján. Al principio, no era un pañuelo, sino un pañal de bebé. Y así surgió el que sería el símbolo de las Madres de Plaza de Mayo.

Cortiñas estudió y se recibió de psicóloga social y era titular de la cátedra libre Poder Económico y Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y titular de la materia curricular y optativa Poder Económico y Derechos Humanos para la carrera de Contador Público en la Facultad de Ciencias Económicas.

Dictó cursos en universidades, colegios secundarios, centros de estudios y asociaciones de profesionales, organizaciones civiles, sindicales y vecinales y participó en incontables congresos internacionales.

Viajó por todo el mundo llamando la atención sobre las desapariciones en Argentina y buscando apoyo para la lucha por la defensa de los derechos humanos.

La causa de Norita comenzó a ampliarse y puso cuerpo y alma también en la lucha por la liberación de las mujeres y el respeto a las minorías sexuales, religiosas y culturales, entre muchas otras. Era habitual verla en las marchas feministas, en las protestas contra la ocupación de Palestina o en los actos en favor del cannabis legal, entre otras.

Fue distinguida con los títulos de Doctora honoris causa por la Universidad Libre de Bruselas en el año 2000, la Universidad de Salta en 2004, y la Universidad de Buenos Aires en 2012. 

“Nosotras ya no somos madres de un solo hijo, somos madres de todos los desaparecidos. Nuestro hijo biológico se transformó en 30.000 hijos. Y por ellos parimos una vida totalmente política y en la calle. Los seguimos acompañando, pero no de la misma manera como cuando estaban con nosotras: revalorizamos la maternidad desde un lugar público”, aseguraba

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