El papa León XIV publicó este domingo Magnifica Humanitas, la primera encíclica de su pontificado, en la que reafirmó la doctrina social de la Iglesia Católica frente al avance de la inteligencia artificial, las transformaciones económicas globales y el aumento de las desigualdades sociales. El documento fue presentado oficialmente por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano y combina definiciones sobre tecnología, trabajo, pobreza y derechos humanos.
La encíclica sostiene que la inteligencia artificial representa “uno de los mayores desafíos éticos y políticos del siglo XXI” y advierte sobre los riesgos de que las decisiones fundamentales queden subordinadas a sistemas automatizados guiados exclusivamente por criterios de rentabilidad o control. León XIV afirmó que la tecnología “debe estar al servicio de la persona humana y no al revés”.
Qué dice la encíclica sobre la inteligencia artificial
En el texto, el pontífice plantea que la IA puede generar avances científicos y mejoras en la calidad de vida, pero alerta sobre los peligros de la concentración del poder tecnológico en pocas corporaciones y Estados. También cuestiona el impacto de la automatización sobre el trabajo y reclama nuevas regulaciones internacionales.
Según el Vaticano, la inteligencia artificial no puede transformarse en “un mecanismo de exclusión social” ni reemplazar completamente las decisiones humanas en ámbitos sensibles como la salud, la educación, la justicia o las políticas públicas. La encíclica también cuestiona la utilización de algoritmos para vigilancia masiva y manipulación social.
El documento se inscribe en una línea de continuidad con las preocupaciones expresadas por el papa Francisco durante sus últimos años de pontificado sobre el impacto social de las nuevas tecnologías y el modelo económico global.
La disculpa histórica por la esclavitud
Uno de los puntos que más repercusión generó fue la inclusión de una disculpa explícita por el papel que sectores de la Iglesia tuvieron históricamente en la legitimación de la esclavitud. León XIV reconoció que hubo miembros e instituciones eclesiásticas que “justificaron o toleraron prácticas incompatibles con la dignidad humana”.
El gesto fue interpretado por distintos analistas internacionales como uno de los posicionamientos más contundentes del Vaticano sobre ese tema en décadas. La encíclica sostiene que reconocer esos hechos “es una condición necesaria para construir una cultura de reparación y fraternidad”.
Una reafirmación de la doctrina social de la Iglesia
El documento también dedica varios capítulos a la desigualdad económica, la crisis ambiental, las migraciones y el deterioro de las condiciones laborales en distintas regiones del mundo. León XIV defendió el concepto de “economía al servicio de la comunidad” y cuestionó los modelos que priorizan únicamente la lógica financiera.
La encíclica recupera conceptos clásicos de la doctrina social de la Iglesia, como el bien común, la solidaridad y la justicia distributiva, pero los proyecta sobre debates contemporáneos vinculados a la automatización, la digitalización y el poder de las plataformas tecnológicas.
En ese marco, el Vaticano pidió fortalecer organismos multilaterales capaces de establecer límites éticos al desarrollo de tecnologías emergentes y reclamó una mayor participación democrática en las decisiones vinculadas a la inteligencia artificial.