La FIFA quedó envuelta en una controversia internacional luego de anular la expulsión de Folarin Balogun y permitir que el delantero estadounidense dispute los cuartos de final del Mundial 2026 frente a Marruecos. La decisión se conoció apenas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se comunicara con el titular de la FIFA, Gianni Infantino, para expresar su malestar por la sanción aplicada al futbolista.
Balogun había sido expulsado a los 89 minutos del triunfo de Estados Unidos por 3 a 2 frente a México en los octavos de final. El árbitro argentino Facundo Tello le mostró la tarjeta roja directa tras interpretar que había golpeado con el codo al defensor mexicano César Montes durante una disputa de balón.
La sanción parecía definitiva y suponía la suspensión automática para el siguiente encuentro. Sin embargo, la FIFA revisó el caso y concluyó que la expulsión había sido producto de un "error manifiesto", por lo que resolvió anular tanto la tarjeta roja como la sanción correspondiente.
La llamada de Trump que desató la polémica
Según informó Associated Press, Trump llamó personalmente a Infantino después del partido para expresar su preocupación por la expulsión de Balogun. La intervención del mandatario estadounidense ocurrió en medio de un Mundial que se disputa en territorio norteamericano y con Estados Unidos como uno de los países organizadores.
La comunicación entre ambos dirigentes alimentó inmediatamente las sospechas sobre posibles presiones políticas alrededor de la decisión disciplinaria. Aunque la FIFA sostuvo que la resolución se basó exclusivamente en la revisión de las imágenes y los informes arbitrales, la secuencia de los acontecimientos generó cuestionamientos en distintos sectores del mundo del fútbol.
El episodio adquirió una dimensión aún mayor por tratarse de una figura importante dentro del seleccionado estadounidense y en una instancia decisiva del torneo.
Una decisión sin antecedentes en la historia de los Mundiales
La polémica también tiene una dimensión histórica. Desde la introducción de las tarjetas amarillas y rojas en el Mundial de México 1970, nunca un futbolista que hubiera recibido una tarjeta roja en una Copa del Mundo terminó jugando el partido siguiente de su selección.
Por eso, la habilitación de Balogun constituye un hecho sin precedentes en la historia de los Mundiales.
La FIFA argumentó que el caso no debe considerarse una excepción reglamentaria sino la corrección de un error arbitral. El organismo sostuvo que las pruebas disponibles demostraron que la acción no justificaba una expulsión y que, por lo tanto, correspondía eliminar la sanción.
Sin embargo, para muchos observadores la situación abre un debate sobre los límites de las revisiones posteriores y sobre la influencia que pueden ejercer actores políticos en decisiones que afectan el desarrollo de una competencia internacional.
Qué ocurrió en la jugada que terminó con la expulsión
La acción se produjo cuando el partido entre Estados Unidos y México ingresaba en sus minutos finales. Balogun y Montes disputaron una pelota dividida y el delantero terminó impactando con el brazo sobre el rostro del defensor mexicano.
Facundo Tello consideró que existía conducta violenta y decidió expulsarlo de manera directa. Posteriormente, el análisis de las imágenes llevó a la FIFA a concluir que el movimiento formaba parte de la disputa natural de la jugada y que no existió intención de agresión.
La federación estadounidense apeló de inmediato y obtuvo una resolución favorable en tiempo récord.
Estados Unidos recupera a una de sus figuras
La decisión representa una noticia clave para el equipo dirigido por Mauricio Pochettino. Balogun es una de las principales cartas ofensivas de Estados Unidos y podrá estar presente en el duelo de cuartos de final frente a Marruecos.
Lo que debía ser una suspensión automática terminó convirtiéndose en uno de los episodios más controvertidos del Mundial 2026, con una intervención presidencial, una decisión inédita de la FIFA y un precedente que probablemente siga generando debate mucho después del final del torneo.