martes 04 de agosto de 2026 - Edición Nº1204

Política | 1 ago 2026

Destruir cultura

Milei disolvió por decreto el Coro Nacional de Niños

El gobierno dispuso esta semana, mediante el decreto 687/2026, la disolución del Coro Nacional de Niños. En su reemplazo anunció la creación de un programa de formación artística, pero no dio detalles sobre sus alcances ni implementación.


El Coro Nacional de Niños fue creado en 1967 para promover el canto coral en las infancias y democratizar el acceso a la música de alto nivel. Realizaba más de 30 conciertos por año, producía registros sonoros y audiovisuales. Además participó en  la banda sonora de las películas Yo, la peor de todas, de María Luisa Bemberg (1989) y Tetro, de Francis Ford Coppola (2008). En 1995 viajó al Vaticano para cantarle al papa Juan Pablo II.

La directora del Coro Nacional de Niños, María Isabel Sanz, le dijo a CORTA que el argumento detrás de la disolución fue un problema administrativo y legal. Según Sanz, la actividad del ensamble ya había sido suspendida en abril, y se enteraron de la disolución definitiva por decreto. "En lugar de resolverlo, decidieron disolver el coro", afirmó.

Consultado, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, explicó que la legislación laboral no permite que haya "menores de edad cobrando del Estado" y aclaró que hay que encontrar otra manera de que "aquella beca llegue a los jóvenes".

Para la responsable del ensamble, la disolución excede lo administrativo. "Dar de baja al coro nacional de niños implica dar de baja parte del patrimonio musical argentino", dijo.

Hasta su disolución, participaron 40 niños de entre 12 y 17 años. En los últimos años no se permitieron nuevos ingresos, lo que redujo la franja etaria del elenco: se perdió la incorporación de los chicos más pequeños. Según precizó Sanz, los integrantes del Coro Nacional Niños percibían en concepto de viático un monto similar al de jubilación mínima en diciembre del año pasado.

Desde su creación, el Coro permitió que la población infantil de la Argentina pueda acceder a una actividad de excelencia sin importar su nivel socioeconómico ni credo. "Muchísimos solían entrar al conservatorio, decidían una carrera musical", contó Sanz.

En su formación, los chicos desarrollaron el oído armónico, la dicción, el trabajo vocal y la lectura musical. Por último, la directora señaló que "ha contribuido al desarrollo de la sensibilidad, tanto de los chicos como del público".

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