En ese marco, Milei habló de enfrentar a un “nuevo conjunto de enemigos, tanto internos como externos”, reconoció que se necesitan unas Fuerzas Armadas “equipadas y bien formadas” así como de “fuerzas de seguridad capacitadas y provistas de las herramientas necesarias” para proteger “lo más preciado que tenemos, pues el mal existe y quienes eligen ese camino deben ser sometidos por la fuerza”.
“Internamente, la libertad para sobrevivir requiere de un pueblo próspero y pujante, pues los intentos de los tiranos de turno de sofocar la llama de la libertad siempre se apoyan en el descontento y la pobreza para romper con el orden. Porque, si la libertad no muestra sus frutos, que son el bienestar y la prosperidad económica, la ciudadanía se olvida de su valor”, reconoció el jefe de Estado.
“Así, nuestra misión hoy es también proveer a nuestra ciudadanía de la estabilidad y el crecimiento necesario para planificar su vida personal y familiar. Y también debemos dar la batalla cultural para explicar, una y otra vez, cómo esta prosperidad está basada y depende de los valores que nos hicieron grandes”, sostuvo Milei.
En esa “batalla cultural” para Milei no son argumentos suficientes “la necesidad del pobre” o “la necesidad fiscal del Estado” para modificar políticas. “Ellos nos quieren hacer creer que el pecado es justo y la justicia es pecado, y que el robo está justificado si es por un supuesto bien superior, sea este la necesidad económica del pobre o la necesidad fiscal del Estado”, planteó.
También, Milei dejó entrever la necesidad de reforzar la seguridad externa e interna. “Hoy tenemos el desafío de retomar la protección de nuestras fronteras, de elegir bien nuestras alianzas geopolíticas, de luchar contra todas las formas de terrorismo y de pararnos siempre del lado de la democracia. Todo esto es también defender nuestra libertad”, aseguró.
Más allá del homenaje al Libertador, en su discurso, Milei permanentemente intentó equiparar la idea emancipatoria y anticolonial de libertad sanmartiniana con la de “libertad para comerciar” y “emprender” las cuales, según el mandatario, se fueron perdiendo en el país “en nombre de ampliar un Estado gigante porque, como nos enseñaron los triunfos de San Martín en San Lorenzo, Chacabuco y Maipú, aunque la libertad sea un derecho natural, es también una conquista sobre aquellos que luchan por oprimirnos”.
Y dejó una frase que puede tener varios significados hacia el futuro de su gobierno, más allá del posible reforzamiento de las fuerzas de seguridad, tanto externas como internas. “Esto está encarnado en la máxima: el precio de la libertad es la eterna vigilancia, y haberla desoído nos ha costado demasiado caro por demasiado tiempo, porque la libertad no es el estado natural de las sociedades”.