Los tambores empezaron a sonar en las calles de Montevideo apenas se conoció la muerte de Rubén Rada. En la calle Isla de Flores, uno de los lugares emblemáticos del candombe uruguayo, cientos de personas se reunieron de manera espontánea para despedir al músico que durante más de seis décadas convirtió esos ritmos en una de las marcas más reconocibles de la cultura de su país.
No hubo una convocatoria formal. El encuentro creció a través del boca a boca, con gente que llegó con tambores, parlantes y canciones para homenajear a Rada. Algunos cantaron, otros bailaron y muchos simplemente se acercaron para compartir el duelo. La escena tuvo algo de celebración y algo de despedida: exactamente el modo en que el propio músico había pedido que lo recordaran.
En “Muriendo de plena”, una de sus canciones, Rada había dejado escrito: “Cuando yo me muera / no quiero llanto ni pena / prefiero que se me vele / bailando una rica plena”. Y así, mientras Uruguay todavía procesaba la noticia de su muerte a los 83 años, el candombe comenzó a ocupar las calles.
El presidente uruguayo, Yamandú Orsi, decretó duelo oficial para este jueves 27 de agosto y dispuso honras fúnebres para el artista. El velatorio se realizará entre las 14 y las 21 en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, sede del Parlamento uruguayo. “Estamos conmovidos, descolocados, desorientados”, dijo Orsi al referirse a la muerte de Rada. El mandatario definió al músico como “un tipo querido, querible, cercano, terrible gente” y destacó especialmente su creatividad y su enorme dimensión humana.
El duelo oficial implica que durante toda la jornada las banderas de Uruguay permanecerán a media asta en los edificios públicos, embajadas, cuarteles, fortalezas, bases aéreas y buques de guerra. El Estado también se hará cargo de las honras fúnebres en coordinación con la familia Rada.
Pero más allá de las disposiciones oficiales, fue la gente la que protagonizó la primera despedida. En Isla de Flores, los tambores se transformaron en la banda sonora de un homenaje colectivo a uno de los artistas más queridos de Uruguay. “Es el referente más importante de la música uruguaya. Transformó el candombe con jazz. Es el mejor músico uruguayo”, dijo uno de los asistentes consultados por la televisión local. Otro de los presentes resumió el sentimiento de muchos: “Toda mi vida el Negro Rada estuvo presente de alguna forma u otra”.
“Se nos fue un prócer”, sostuvo otro de los admiradores reunidos en la calle, aunque enseguida puso el foco en la dimensión de su legado: “Da felicidad saber que deja este legado además de la tristeza de perderlo físicamente”.
Orsi también hizo referencia al particular modo en que Rada había imaginado su propia despedida. Al recordar los versos de “Muriendo de plena”, señaló que el músico había dejado claro que no quería un adiós atravesado únicamente por la tristeza. “Quería que lo recordáramos de cierta forma y no de otra, así que habrá que moverse”, afirmó el presidente. Y, aunque aclaró que él no es quien decide cómo será la despedida popular, agregó: “Me imagino esa escalinata llena de tambores”.
“Vamos a estar ahí como cualquier otro uruguayo que lo quiere y que lo disfrutó mucho. Cuanto más podamos juntarnos, cuanta más gente acompañe, todos los que quedamos nos vamos a sentir más cerca de él”, sostuvo. El mandatario recordó además que Rada tenía una manera particular de vincularse con las personas. “Estaba tan lleno de humanidad. Un tipo cercano”, dijo, y contó que nunca necesitó hablar de política con él: “No precisaba. Te hablaba de anécdotas de la vida, de los músicos que conoció. Compartía una sensibilidad que es de todos los uruguayos”.
Entre los aspectos de la vida de Rada que Orsi quiso destacar estuvo también su vínculo con José Mujica durante los últimos meses de vida del expresidente uruguayo. “Al viejo lo levantaba, lo disfrutó. Un gran compañero de ruta el Negro, eso fue emocionante y aparte muy aleccionador”, recordó Orsi. “Yo aprendí mucho, el estar con el otro y compartir”.
La muerte del músico llegó cuando todavía tenía proyectos por delante. Poco más de un mes antes, apenas un día después de cumplir 83 años, Rada había hablado en una entrevista sobre sus planes y sobre una etapa que lo encontraba entusiasmado con nuevos desafíos. Había comenzado un ciclo en YouTube cuyo primer episodio contó con la participación de La Vela Puerca y proyectaba para octubre el regreso de Tótem, la banda que había integrado y que fue fundamental en su trayectoria musical. Los ensayos ya habían comenzado y, según contó, lo llenaban de emoción.