El periodista y conductor Chiche Gelblung murió este miércoles a los 82 años, tras más de cinco décadas de trayectoria que lo destacaron como una figura central de la gráfica, la radio y la televisión argentinas, donde construyó un estilo propio atravesado por la provocación, la denuncia y el impacto mediático. El comunicador fue internado en terapia intensiva este lunes por problemas respiratorios. Se trató de la cuarta internación este año. Entre otras intervenciones, le habían colocado dos stents luego de un infarto en el pie producido por problemas circulatorios.
Samuel “Chiche” Gelblung nació el 7 de febrero de 1944 y desarrolló una de las carreras más extensas y reconocibles del periodismo argentino, desde su labor en gráfica, radio y televisión, aunque fue en la pantalla chica donde se consolidó como una personalidad que marcó la época, con un estilo frontal y muchas veces controversial, y se convirtió en una referencia del periodismo policial y de actualidad.
Con el secundario incompleto y un título falsificado logró ingresar a una escuela de periodismo. Ingresó en 1966 como pasante en Editorial Atlántida, donde consiguió su primera gran primicia a los 22 años, al infiltrarse en una reunión privada con el expresidente Arturo Illia.
En sus inicios firmaba notas sensibles bajo el seudónimo Mariano Ovejero, tanto en gráfica como en coberturas internacionales, como la Guerra de los Seis Días.
En la dirección de la revista Gente, entre 1975 y 1981, y de La Semana en los ‘80, apostó a la audacia y la creatividad. Fue director de la revista Gente entre durante los primeros años de la dictadura, por lo que su figura quedó asociada desde entonces al encubrimiento y la legitimación mediática del régimen.
En 1976, asumió como director de la revista Gente, uno de los medios cómplices y colaboradores de los delitos que se llevaron a cabo por parte de la Junta Militar tras el golpe de estado.
Incluso, el propio periodista lo reconoció públicamente: “Durante el Proceso tomé una posición muy clara: entendía que había una guerra, y en esa guerra elegí el lugar en donde estaba, que era en contra de la guerrilla. Eso no significa que haya avalado los métodos de la represión. Yo soy responsable de todo lo que salió en Gente durante el Proceso, desde la primera línea hasta la última, nadie me dio instrucciones, nadie me dijo qué tenía que poner y que sacar”.
Además, su nombre quedó vinculado históricamente a ciclos como Memoria, uno de los programas periodísticos más emblemáticos de los años noventa, donde mezclaba investigación, entrevistas, archivos impactantes y una controvertida impronta editorial. El envío alcanzó altos niveles de audiencia y fue pionero en instalar una narrativa televisiva basada en casos policiales, escándalos políticos y debates sociales, que a veces alcanzó el amarillismo con una impronta muy característica en su paso por señales como Canal 9, América TV, Crónica TV y Radio del Plata, entre muchas otras emisoras.
Durante sus últimos años siguió al frente de programas en Crónica TV y participó de debates políticos en canales de noticias, incluso después de internaciones por neumonía, insuficiencia renal y cuadros cardiovasculares entre 2023 y 2026. En noviembre de 2023 fue hospitalizado de urgencia en el Sanatorio Mater Dei debido a un cuadro de insuficiencia renal, ocasión en que recibió la mencionada visita de Milei. A los pocos días del alta, ya estaba al aire.
En abril de 2026 había revelado públicamente que le colocaron dos stents tras una descompensación y semanas después volvió a ser internado por complicaciones circulatorias. “Esto no es joda”, “A mí me gusta preguntar lo que otros no preguntan”, “No hago periodismo para caer bien” o “No dejes que la realidad te arruine una buena nota” serán sólo algunas de las frases más recordadas de quien supo bromear con “La máquina de la verdad” y “autopsias de aliens”