viernes 09 de octubre de 2026 - Edición Nº1270

Sociedad | 9 oct 2026

Nobel de la Paz 2026

La jueza sudafricana Navanethem “Navi” Pillay fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz de 2026

10:10 |La jueza sudafricana Navanethem “Navi” Pillay fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz de 2026 “por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional”, según informó este viernes el Comité Nobel noruego.


“El Comité Nobel Noruego ha decidido conceder el Premio Nobel de la Paz de 2026 a Navi Pillay por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional”, señaló en un escrito al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.

Asimismo, añadió: “El compromiso de Navi Pillay con los principios jurídicos universales y su firme brújula moral son constantes a lo largo de una dilatada trayectoria. Un hilo conductor une su labor inicial en defensa de Nelson Mandela y de otras personas que se opusieron al *apartheid* con su desempeño como jueza en algunos de los casos judiciales internacionales más relevantes de nuestra época”.

“Navi Pillay ha exigido responsabilidades a Estados y líderes nacionales, y ha llevado esperanza a las víctimas de la violencia y los conflictos. En todos los cargos que ha ocupado, ha subrayado la responsabilidad que tienen tanto los individuos como los Estados de respetar el Estado de derecho”, indicó el escrito.

A sus 85 años, Pillay presidió la comisión de investigación independiente de la ONU que acusó a Israel de cometer un genocidio en la Franja de Gaza. Actualmente, ejerce como jueza en la Corte Internacional de Justicia, en el caso en el que Myanmar está acusada de genocidio.

La primera mujer no blanca en abrir un estudio jurídico en Natal

Tras graduarse con un bachillerato en artes (1963) y un título en derecho (1965) en la Universidad de Natal, Pillay comenzó su carrera como abogada bajo la tutela del penalista N.T. Naicker, quien militaba en el Congreso Nacional Africano (CNA) y debía comparecer ante los tribunales con frecuencia por estar bajo arresto domiciliario. En 1967, con apenas 26 años, fundó su propio estudio y se convirtió en la primera mujer no blanca en hacerlo en la provincia de Natal. La razón, según ella misma relató, era simple: “Ningún bufete me contrataría porque decían que no podían tener empleados blancos recibiendo instrucciones de una persona de color”.

Durante los 28 años siguientes, ejerció como defensora de activistas antiapartheid del CNA, del Movimiento de Conciencia Negra y de otras organizaciones, y contribuyó a visibilizar las condiciones de detención y el uso de la tortura contra los presos políticos. En 1971 logró una medida judicial para impedir que la policía aplicara métodos ilegales de interrogatorio contra su propio esposo, detenido bajo la Ley Antiterrorista. Dos años después obtuvo el derecho de los presos políticos de la Isla Robben —entre ellos Nelson Mandela— a recibir asistencia letrada.

En 1981, con una beca del Programa Harvard-Sudáfrica para el intercambio de estudiantes antiapartheid, cursó un máster en derecho en la Universidad de Harvard. En 1988 obtuvo allí mismo el doctorado en ciencias jurídicas, convirtiéndose en la primera sudafricana en alcanzar ese grado en la Facultad de Derecho de Harvard.

En 1995, tras el fin del apartheid, el presidente Mandela la nombró jueza de la Corte Suprema de Sudáfrica, donde se convirtió en la primera mujer no blanca en integrar ese tribunal. “La primera vez que entré a las cámaras de un juez fue cuando entré a las mías propias”, recordó años después. Ese mismo año, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) la eligió jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), cargo que ejerció durante ocho años, los últimos cuatro como presidenta.

Su paso por el TPIR dejó una marca duradera en el derecho internacional humanitario. En el caso El Fiscal contra Jean-Paul Akayesu, resuelto el 2 de septiembre de 1998, el tribunal —con Pillay como figura central en la elaboración del fallo— estableció por primera vez que la violación y la agresión sexual pueden constituir actos de genocidio y crímenes de lesa humanidad. Akayesu, alcalde de la comuna de Taba, fue hallado culpable de haber ordenado a grupos paramilitares que atacaran y violaran a mujeres tutsis refugiadas en su jurisdicción. “Desde tiempos inmemoriales, la violación ha sido considerada un botín de guerra. Ahora es un crimen de guerra. Ya no es un trofeo”, declaró Pillay tras conocerse el veredicto, según recoge la Facultad de Derecho de Harvard.

El premio incluye una medalla de oro, un diploma y una suma de USD 1,2 millones. La ceremonia de entrega se celebrará en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte, en 1896, del creador del galardón, el inventor y filántropo sueco Alfred Nobel.

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