Federico Moura y Virus contribuyeron a renovar el rock argentino con una propuesta que incorporó sonidos de la new wave, el pop y la música electrónica.
Como líder de Virus, Federico Moura fue un engranaje fundamental en la renovación musical argentina, que tuvo lugar con el final de la dictadura y el regreso de la democracia. Su canto, sus letras y sus composiciones disruptivas, significaron un antes y un después en el rock nacional. Sus canciones tienen sello propio y compromiso, y su estilo marcó una época que suena y resuena, a través de los años, con la potencia de siempre.
Entre su discografía más recordada, se encuentran Wadu Wadu (1981); Recrudece (1982); Agujero interior (1983); Relax (1984); Locura (1985); Virus Vivo (1986); Superficies de placer (1987); Grito en el cielo (1988, discografía como solista). Y entre los tracks que fueron un éxito y se tararean a diario: “Una luna de miel en la mano”, “Pronta entrega”, “Me puedo programar”, “¿Qué hago en Manila?” e “Imágenes paganas”, entre tantísimos otros.
Su influencia también se extendió a la estética y la puesta en escena, desafiando convenciones y abriendo nuevas posibilidades para el pop rock en español. En 1986, además, participó como productor en Signos, de Soda Stereo.
Su paso por Virus dejó una discografía que marcó una etapa fundamental en la historia de la banda y una propuesta musical que combinó pop, experimentación y una identidad estética propia.
Su revolucionario legado musical lleno de hedonismo, modernidad y letras camufladas siguen totalmente vigentes en la cultura popular.